"Por lo que vemos en la TV y
el cine, uno podría creer que el divorcio es un camino de rosas que lleva a la
madurez y a la felicidad. Pero preguntándole a alguien que lo haya recorrido,
no hay nada de divertido ni de fácil en el divorcio. Es un salvaje viaje
emocional que, durante mucho tiempo, no sabemos dónde terminará." -
Abigail Traford
El propósito de este estudio es
desarrollar la tesis de: ¿Por qué se da el divorcio entre cristianos?, no con
la misma frecuencia que se da en el mundo, pero aceptando la realidad triste.
No escapamos los hijos de Dios de esta tragedia humana.
Causas del Divorcio
Podríamos estudiar las causas
principales en lo que la mayoría de las parejas que se han divorciado nos han
revelado y un 60% ha sido provocado por el pecado de la fornicación de uno de
los cónyuges (Mat. 19.9). Esto sería una causa bíblica, según Jesús. Entonces
la causa original que provocó la disolución legal y emocional del matrimonio
sería el pecado de uno de los cónyuges.
Pero aunque el cónyuge inocente
tendría la opción del divorcio y posibles nuevas nupcias, sin cometer pecado
adicional, esto no implica que esta determinación no provocaría una tremenda
crisis.
l. El temor
El temor se presenta antes y
después del divorcio. La persona en crisis, preámbulo del divorcio, se
pregunta: ¿Podré sobrevivir emocionalmente (si es mujer)? ¿No afectará el
futuro de mis hijos? ¿Podrán ellos continuar sus estudios superiores y
universitarios sin la ayuda del padre, total o parcial?
¿Cómo les afectará emocionalmente
a ellos nuestra separación? Y en cuanto a los hijos su temor suele manifestarse
principalmente si son adolescentes, el miedo de que "su mundo ya no sea
seguro". El temor al rechazo de su círculo de amistades, principalmente si
dependerán en la custodia de la madre y ésta cambia por completo su statu quo
social y económico. Tiene que trabajar muy duro, si no es profesional, poniendo
algún pequeño negocio.
Los hijos acostumbrados a cierto
estilo de vida sufren y se deprimen mucho emocionalmente al pensar en un cambio
drástico de modo de vida social. En el 80% de los casos de divorcio, la madre
conserva la custodia de los hijos, y es el padre quien se marcha. Es posible
que ellos queden viviendo en la misma casa, pero casi siempre la madre tiene
que venderla, ir a un barrio pobre, comprar una casa más modesta. A los hijos
les aterroriza quebrar sus raíces, dejar sus amistades y sobre todo si tiene
que dejar su estado profesional por trabajar para subsistir. También otro temor
real para la persona divorciada es la tremenda inseguridad emocional que la
crisis después del divorcio le provoca. La mujer dice: ¿Encontraré un buen hombre
que realmente me ame, me comprenda, y me acepte en mi condición de divorciada y
con una carga económica de los hijos?
¿Podré adaptarme a sus gustos,
modos, nuevas reglas del juego, en cuanto a la dirección del hogar, será
amoroso, respetuoso con mis hijos e hijas? ¿Podré enamorame realmente de nuevo,
o actuaré solamente por despecho o venganza? ¿Podré realizarme plenamente en la
intimidad con mi nuevo esposo, sin traumas ni inhibiciones? ¿Podré ser feliz?
¿Será un cristiano ejemplar? ¿Llenará todas mis expectativas y necesidades?
Y en el hombre, aunque sus
patrones psicológicos son diferentes, pero los temores en él son también muy
reales:
Miedo a ser traicionado por la
nueva esposa.
Miedo a perder a los hijos.
Miedo a la soledad (si se queda
solo).
Otro sentimiento depresivo
provocado por el divorcio es:
2. La culpa
Al hablar de la culpa hablo del
sentimiento incriminatorio del cónyuge llamado el inocente que en el interior
de su conciencia piensa que en alguna manera fue responsable de que su hogar se
destruyera con su divorcio y se hace estas preguntas:
¿Por qué no le pude amar lo
suficiente, hasta poder perdonarle su infidelidad?
¿Fui lo suficientemente afectivo,
comunicativo, atento, cordial, comprensivo, con él (ella)?
¿Cumplí mi deber conyugal en la
intimidad, para no dar lugar a la infidelidad, o yo tomé la iniciativa de
castigarle sexualmente como medida coercitiva para buscar la enmienda de sus
errores?
¿Resultó la medicina peor que la
enfermedad?
¿El o ella notó que tenía más
atenciones, admiración y respeto que a mi propio cónyuge por otra persona,
principalmente varón (en el caso de ella, mujer) (en el caso de él)?
¿Por qué no recurrí a Dios, por
medio de los ancianos, predicadores y consejeros espirituales y terapeutas
conyugales?
3. La soledad
Y dijo Dios: "No es bueno
que el hombre esté solo" (Gén. 2.18).
El ser humano no fue hecho para
la soledad. Dios lo hizo para vivir acompañado, con su cónyuge. Porque usted
puede vivir rodeado de gente, familiares, hijos, amigos, hermanos y sentirse
profundamente solo (a), si no está el "amor de la vida".
¡Qué precioso es el estar junto
con su cónyuge!, tomarse da la mano, caminar juntos, mirarse a los ojos,
embelesados de amor, contemplar la puesta del sol, o una mañanita llena de
rocío, tener una comunicación siempre fluida, y tener sus momentos de intimidad
conyugal, llenos de sano y santo placer que les haga renacer las esperanzas y
las promesas de amor que se juraron frente al altar.
Pero el divorcio mata todo en la
vida conyugal, es como partirse por la mitad; sólo el hecho de pensar en la
soledad es aterrador. Por eso la sabiduría de Dios les dice a los esposos
cristianos que se han divorciado por cualquier causa en 1 Cor. 7.11: "Y si
se separa, quédese sin casar, o reconcíliese", para evitar que la soledad
le lleve al adulterio (Mat. 19.9).
Otros causas de divorcio legal
Nosotros muchas veces nos
preguntamos: ¿Por qué las parejas que contrajeron matrimonio, llenos de amor,
esperanzas e ilusiones, enamorados, jurándose "Amor Eterno" haciendo
votos ante el altar de Dios: "Nos prometemos amarnos, respetarnos, sernos
fieles, en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, en la
guerra y en la paz, en la alegría y en el dolor, hasta que la muerte nos
separe", terminan divorciándose?
Bueno, el 75% de los divorcios
legales se dieron por el divorcio psíquico de uno de los cónyuges, es decir con
el abandono emocional de uno de los cónyuges. El afán de este siglo, el deseo
de llegar a ocupar una posición destacada en la empresa y por ende en la vida
social, cultural y económica lleva muchas veces principalmente al varón, a
descuidar su relación afectiva con su esposa, a la que la Biblia dice:
"dando honor a la mujer como a vaso más frágil" (1 Pedro 3.7).
Todo su tiempo lo absorbe su
trabajo, su empresa, su negocio. La relación se vuelve fría, monótona y sin
amor. Muchas veces el marido busca a la esposa para tener relaciones íntimas
por pura autosatisfacción sexual, y no por amor.
Aun las plantas necesitan
cultivo, las flores necesitan de un jardinero y los animales de las caricias de
sus amos, ¿cuánto más la mujer del amor, cuidado y atenciones de su esposo?
Claro que este abandono emocional se da también en menor escala en la mujer
ejecutiva que no atiende su hogar, a sus hijos, a su esposo. Y en algunos casos
se da el feminismo, revertido machismo, y estas mujeres buscan la intimidad con
su marido por pura satisfacción sexual, egoísta y desprovista de amor
verdadero.
Pero esto es la excepción, no la
regla. En la mayoría de los casos es el hombre quien origina el divorcio
psicológico, con su abandono emocional y la mujer se siente frustrada insegura
y se pregunta:
¿Dejé de ser atractiva como mujer
y por eso a mi marido no le intereso?
¿Soy mala amante en el lecho
conyugal y mi esposo no encuentra satisfacción íntima conmigo?
¿Me estoy volviendo vieja?
Y por último la mujer se revela o
duerme en otra habitación sola, y sus noches son frías. ¿Por qué? Porque murió
el amor conyugal en esos dos corazones.
La Biblia aconseja en esos casos
quedarse solos, con la esperanza que la soledad les haga reflexionar y deponer
actitudes egoístas o por otro lado tener la madurez suficiente para afrontar la
situación difícil que los llevó a la separación; y es posible que la otra parte
cambie de actitud (1 Cor. 7.10-12).
- Luis E. García Urroz
La Voz Eterna,
Noviembre-Diciembre 1998
queridos hermanos y lectores,si se dan cuenta el mundo se prepara como ya se habran dado cuenta el mundo se prepara para un cambio radical sobre asuntos y aspectos importantisimos en la vida de todas las personas haciendoles ver todo la imoralidad que llena nuestro entorno como algo muy natural tales cosas son el divorcio los matrimonios igualitarios la bigamia y todo lo que consierne a la naturaleza de este mundo por tanto debemos de cuidar nuestra salvacion y alejarnos de todo mal cuidandonos de no dejarnos arrastrar por las corrientes de este mundo Colosenses 2:8
ResponderBorrary Colosenses 2:20 el Señor Jesucristo les bendiga